• Rápido y Furioso 3-1

    Jueves 9 de febrero de 2017 - 09:33

    Segundo tiempo espectacular para remontar y ganar.

    Una palabra sintetiza TODO “ESPECTACULAR”.

    Espectacular el apoyo del público en las gradas.

    Espectacular el recibimiento al equipo, un colorido sensacional

    Espectacular el rendimiento del equipo, especialmente en el segundo tiempo

    Espectacular la victoria de Caacupé 3 a 1 ante Altos

    Pero la perfección no existe, en toda regla hay excepciones.

    Lástima lo ocurrido con los aficionados de Caacupé y Altos al término del partido.

    Fue una noche de mucho entusiasmo, fanatismo, alegría, flamearon las banderas, sonaron los petardos, los tambores, la rutina fue olvidada, ganó el fútbol de salón.

    Todo Caacupé emprendió anoche la peregrinación hacia el Tte. Fariña, para ver en carne y hueso a los presentes ídolos salonistas de la Selección.

    Fue hermoso observar como el hincha caacupeño agitó las banderas, aplaudió, festejó, lloró, damas y caballeros, chicos y grandes estuvieron presentes, fue lindo ver como susurró plegarias y maldiciones en un momento dado, pero al final y con el tercero, golazo de Fernando Rodríguez, rompió la garganta, igual que nosotros, en una ovación, saltando como pulga, gritando y abrazando al aficionado que gritó el gol a su lado.

    La hinchada de Caacupé sopló los vientos de fervor que empujó la pelota hacia el arco rival, para que en tres oportunidades se meta en el fondo del arco, sacuda las redes del arquero de Altos Angel Fatecha, que jugó en forma seria y responsable, contra su ciudad, su pueblo, sus amigos, parientes, vecinos y no pudo hacer nada ante la furia verde amarilla.

    Terminó el partido, ganó Caacupé y el hincha no se movió de la tribuna, celebró la victoria con todo. Las gradas de cemento del”poderoso” ardieron durante toda la noche. Fue espectacular.

    El público fue sensacional. Hizo su trabajo junto a la batucada que no se cansó de alentar. Y en “cuadrilátero” cada jugador aportó lo suyo para noquear al rival con tres soberbios misiles de Lito Segovia, Walter Villalba y Fernando Rodríguez que explotaron en el fondo del arco de Altos.

    La obligación era ganar o ganar. Y se ganó. 

    Los salonistas caacupeños rindieron a plenitud. Le costó a Caacupé acomodarse en el partido, tuvo sus vaivenes, pero lo mejor fue en el segundo tiempo, vinieron los goles, se revirtió un resultado adverso de la primera etapa, y antes de que el gallo cante tres veces, Caacupé sometió el arco alteño en igual cantidad.

    Los jugadores caacupeños sudaron como una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, era el momento de demostrar que Caacupé jugaba de local, con su público, los jugadores sabían que era el momento de poner todo, sabían que tenían que ganar y ganaron, hoy están en boca de todos, sus nombres  y sus fotos saldrán en los diarios, en la tele, en las redes sociales, las radios dirán sus nombres, algunas mujeres seguro suspiran por algunos y los niños buscarán a partir de ahora imitarlos.

    Caacupé quedó a un paso de la clasificación para Encarnación. Le resta un partido ante Piribebuy de visitante. Se ganó una gran batalla. Falta ganar la guerra.  A no subestimar al contrario, a no dormirse sobre los laureles, de nada servirá haber ganado a una pretensiosa selección de Altos, que de un tiempo a esta parte está catalogado como la mejor selección, pero ¿ojo! Caacupé de a poco va recuperando su identidad como protagonista del Fútbol de Salón, por algo es Bi Campéon Nacional (1977 – 2004)

    Felicitaciones a toda la gente que estuvieron en el Tte. Fariña. Felicitaciones a la organización. Todo salió como anillo al dedo, pero lastima los desmanes al culminar el partido, las provocaciones y reacciones fueron negativos, agresiones, proyectiles lanzados, la policía tuvo que actuar.

    En el recuento final, el pueblo caacupeño vibró con la victoria. Caacupé preparó la fiesta, ganó y festejó a rabiar.

    El arbitraje como siempre sufriendo las presiones de adentro y afuera. Tuvo sus equivocaciones para ambos equipos.

    Sabemos que los árbitros ejercen su dictadura sin oposición y ejecutan su poder.

    Silbato en boca soplan los vientos de la fatalidad del destino de uno u otro equipo.

    Parece increíble, pero los árbitros hacen su trabajo haciéndose odiar por el público. La única ecuanimidad y justa es que todos lo odian.

    Qué difícil es ser árbitro. Tienen que aguantar insultos, abucheos, pedradas, maldiciones, etc. Nunca coinciden sus decisiones con la voluntad del hincha.

    Es sabido que durante más de un siglo los árbitros vistieron de luto (de negro) ¿Por quién? Por él. Hoy en día disimula con vestimenta de colores.

     

     

    Ganó Caacupé, el pueblo está de fiesta. Transmitió Acontecer Deportivo, el Imperio Futbolístico, lo escuchó Caacupé, el país y el mundo.